REFLEXIONES SOBRE LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL HABIDA CUENTA DEL DERRUMBE OCURRIDO EN LA CABA EN OCTUBRE 2011
Trataré de explicar sintéticamente mi punto de vista al respecto:
Cuando ocurren estos hechos se generan corrientes de opinión, impulsadas por los medios, cuyas argumentaciones en la generalidad de los casos adolecen de conocimientos específicos, son tendenciosas o directamente entran en el mercados de las noticias.
Tanto en la escuela industrial como en la facultad de arquitectura, me enseñaron en teoría y práctica (visitas a obras en construcción) como se deben ejecutar las obras con potencial riesgo, que son aquellas que normalmente causan accidentes durante o posteriormente, al proceso de construcción de un edificio.
También quedó suficientemente claro, en el proceso de aprendizaje, que la sociedad admite y gratifica la percepción de "HONORARIOS" (de honor) por, entre otras, asumir la responsabilidad civil, y penal, sobre las acciones propias de nuestra profesión.
honorario, ria.
Es decir que el estado (forma que en definitiva asume la sociedad organizada) delega la responsabilidad sobre los perjuicios emergentes de la acción de construir en profesionales HABILITADOS a tal efecto por el mismo estado y nos honra con honorarios..
Negar o poner en duda esta responsabilidad es un acto de desjerarquización de la profesión, dado que los honorarios carecerían de sentido.
Entiendo que los profesionales que actúan en el ámbito de la construcción deben ser muy conscientes de esta responsabilidad, esto significa perfeccionar e incrementar sus conocimientos, exigir y hacer cumplir todas las acciones técnicas que que se encuentran normadas, aquellas propias de nuestra ciencia, y fundamentalmente la experiencia propia o la de nuestros colegas, siempre dispuestos a brindar consejos cuando les son solicitados.
Esa es la razón de ser de nuestra profesión, y esas características arrancan desde el imperio romano ( ahí si que la profesión era de alto riesgo).
Es decir que podemos ser más o menos notables arquitectos, hacer obras simples o complejas, lo que no podemos es no tener pericia, no exigir el cumplimiento de la aplicación de la técnica adecuada para cada caso y omitir el espíritu de constante aprendizaje en el desarrollo de nuestra profesión.
No conozco las causas que originaron este derrumbe, entiendo que solamente el proceso judicial que seguramente seguirá nos aproximará la verdad, pero para nosotros este hecho, como otros ocurridos en nuestra ciudad, es un alerta temprana que nos recuerda lo que menciona Vicente Nazzo, la nuestra es una profesión de alto riesgo.
Posiblemente los abogados tendrán argumentos mucho más elaborados, desde el punto de vista de la lógica y del conocimiento de la ley, tal vez lo que digo no sea totalmente apropiado, pero estoy seguro que la simple precaución de aplicar la técnicas correctas en cada caso es un pasaporte para la tranquilidad de todos.
Para aplicar las técnicas correctas y consecuentemente disminuir el riesgo, en el desarrollo de un contrato profesional se necesita conocimiento, firmeza y autoridad moral.
También se necesita mantener vivo el espíritu universitario, es decir el continuo aprendizaje, el intercambio multidisciplinario del conocimiento y la responsabilidad en su aplicación.
En definitiva, como liberal que soy, entiendo que independientemente de los contenidos de los programas universitarios, de la calidad de enseñanza que se brinda, de los miles de artículos de todos los reglamentos existentes, por encima de todo eso está el impulso interior, talento, o como se lo quiera llamar que es propio de nuestra personalidad y de cada individuo.
Por último, los arquitectos en particular no debemos olvidar que desde el punto de vista de la ley, la nuestra es una profesión fines no de medios.
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